PSICODRAMA FREUDIANO
   
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 REVISTA DEL AULA DE PSICODRAMA
 
     
 
 
   
 
                      
   
 
 
   PSICODRAMA 
 (RECONOCIDO DE INTERES TECNICO-PROFESIONAL
POR EL COLEGIO OFICIAL DE PSICOLOGOS DE LA C.V.)
 
 
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PROFESIONALES DE LA HUERTECICA
 
 
 
 
AULA DE PSICODRAMA
 EN LA
 
 
 
 

 SPECULUM - Nº1  SEPTIEMBRE 2011

 

Revista del Aula de Psicodrama

Psicodrama y grupos

 

DIRECTOR

Enrique Cortés Pérez

DIRECTOR REDACCION
Carlos García Requena
DIRECTORA EDITORIAL
Ana Belén Jimenez Godoy
COMITE EDITORIAL

Esther Marín Ramos

Enrique Cortés Pérez

Carlos García Requena

Ana Belén Jiménez Godoy

 

DIRECCIÓN ARTÍSTICA

Esther Marín Ramos

 

ILUSTRACIÓN

Pilar Vivo Baturone (portada e interiores)

Mikel Muñoz Gotxon (interiores)

 

COLABORADORES

Natacha Navarro Roldán (Granada)

Teresa Hermida (Alicante)

Esther Marín Ramos (Alicante)

Luis Álvarez Munárriz (Murcia)

Carmen Ripoll Spiteri (Murcia)

Marisol Filgueira Bouza (La Coruña)

Rafael Pérez Silva (México)

Pablo Población Knappe (Madrid)

Enrique Cortés Pérez (Alicante)

Ana Belén Jiménez Godoy (Alicante)

Alma Leticia Paz Zarza (México)

Luis Núñez Cubero (Sevilla)

Clara Romero Pérez (Huelva)

Ernesto Fonseca (Barcelona)

Pedro Torres Godoy (Chile)

Andrés Herrera (Colombia)

Francisco Delgado Montero (Madrid) 

Ana Guardiola Palomino (Madrid)

Virtu Marruenda Serrano (Alicante)

Paqui Alcaraz Candela (Alicante)

Carlos García Requena (Alicante)

Mario Polanuer (Barcelona)

 

EDITA

Editorial Fundamentos
 

ENTIDADES COLABORADORAS

Col.legi Oficial  De Psicòlegs

De La Comunitat Valenciana

Clínica Mediterránea De Neurociencias

Asociación Española De Psicodrama

 

 

IMPRIME

Omagraf, S.L.

ISSN:

2174-7369

DEPÓSITO LEGAL:

M-35973-2011

 

 

índice

 

 

Editorial

 

Antecedentes

Los lemoine y el psicodrama freudiano

Carlos García Requena - Enrique Cortés

 

Teoria

¿Por qué sana un grupo?

Enrique Cortés

Despegando. El cuerpo, la palabra y la cosa en psicodrama freudiano

Mario Polanuer

La identificación y la mirada en el espejo

Carlos García

Significado - significante: una relación

Paqui Alcaraz Candela

El Psicodrama: una cura por la verdad

Andrés Herrera

Resetear”. O la práctica de una psicoterapia de “acción proyectiva” como el Psicodrama

Ernesto Fonseca

Momento, no tiempo

Pablo Población

La escena como centro de la sesión de Psicodrama

Francisco Delgado - Ana I. Guardiola

 

Clínica

Dónde me olvidé de mí

Virtu Marruenda

Sociodrama sistémico de parejas, familia y grupos

Pedro Torres Godoy

Qué es una mujer

Carmen Ripoll Spiteri

La piel del erizo

Natacha Navarro

 

Ecos

La educación emocional a través del lenguaje dramático

Luis Núñez - Clara Romero

Mirando la historia II

Marisol Filgueira - Rafael Pérez - Alma Leticia

Mirada profana al taller “la escultura y sus técnicas auxiliares”

Teresa Hermida

La dificultad de mantenerse en primera división

Etel Sánchez Garituaga

 

Alrededores

El deseo en la escena psicodramática de Caperucita Roja

Esther Marín

La conciencia y el orden simbólico de la cultura

L. Álvarez Munárriz

 

Reseñas

 

Actualidad

 

Editorial

 

Suelo recordar aquel e-mail de Carlos: “Compañeros… Tengo el

placer de anunciaros, que en este 17 de diciembre del 2010 tengo

el primer ejemplar/boceto de SPECULUM en las manos”.

Ilusión, esperanza, felicitaciones y buenos deseos, aunque también

ha habido silencios no esperados y algún que otro recelo,

efectos grupales al fin y al cabo. Todo esto, sobre todo lo segundo,

nos obliga a seguir adelante en nuestro deseo, al mismo tiempo

que nos exigimos ser más rigurosos en nuestro trabajo.

En este número uno, la pregunta ¿por qué sana un grupo? nos

obligará a ir desarrollando las ideas matrices de lo grupal y las

diferencias entre los enfoques grupales. Mario Polanuer nos

mostrará los resortes con los que opera el psicodrama freudiano,

partiendo del relato de un fragmento de la cura de un neurótico

obsesivo. Para ello será necesario apuntar, dice Mario, a la

cuestión de la palabra en su doble función: de constitución del

sujeto y de herramienta para el tratamiento. Aunque ya nos

avisa de que lo real de la clínica va siempre más allá del saber

constituido y que en el intento de transmitirlo se produce una

ganancia en el terreno del saber pero que al mismo tiempo se

pierde aquello de la experiencia que no se puede nombrar. Antes

de adentrarse en los recoletos del caso clínico, Mario nos anuncia

que el psicodrama freudiano es una práctica en grupo que

tiene elementos que le son propios, donde la mirada adquiere

una prevalencia similar a la de la voz y donde el cuerpo se pone

en movimiento. Por eso, la función “deseo del analista” se pone

en juego de una manera particular, acorde al dispositivo que la

encuadra, y da lugar a un tipo de funcionamiento distinto al que

se da en una cura individual.

En relación también a esta mirada o del viaje a través del espejo

en busca de las huellas identificatorias, nos hablara Carlos García,

mientras que Paqui Alcaraz pone su atención en cómo el

significante y el significado forman una relación que hay que ir

desgranando a lo largo del relato, relato que se pondrá en acto

mediante la representación en el artículo de Virtu Marruenda, al

dar cuenta de cómo el discurso grupal hace eco en torno a una

sesión de psicodrama, un valor de la escena que Ana Guardiola

y Francisco Delgado, partiendo de los comienzos del psicodrama

analizan y redefinen. Pero si hablamos del valor de la escena, de

la representación, ¿de qué estamos hablando sino del objetivo

princeps del psicodrama?, que para Andrés Herrera, como nos

dice en su artículo, no es otro que “la verdad del sujeto”; la política

del psicodrama consiste no solo en aprender a soportar la verdad,

sino en crear con esa verdad, en explorarla y en redescubrirla

en sus múltiples facetas; reinventarla como el niño que juega

o como el artista que pinta y da nuevos colores a la, a menudo,

aburrida realidad.

Desde otra óptica, pero no demasiado lejos, Natacha Navarro

también va a remitirse al espejo. Ella, desde el lugar de orientadora

se encuentra con adolescentes que están atrapados en sus propios

sistemas de respuestas sin saber que tienen un caudal importante

de capacidad transformadora. Partiendo de la teoría de los

roles y de conceptos como la creatividad y la espontaneidad,

Natacha intenta hacerles ver tanto a los adolescentes como

a los maestros, que se pueden buscar nuevas respuestas para

situaciones viejas; desde el concepto de resiliencia se facilita que

se pase del espejo que reconoce al intercambio de rol; porque

como ella dice, si ante los ojos o la mirada de los demás consigo

mostrar otro rol y por tanto otra interacción, la representación de

la herida tomará otro significado.

Pedro Torres, desde Chile, nos da un aporte muy interesante sobre

el sociodrama sistémico de parejas, familias y grupos. Se va

a preguntar, ¿qué ocurre con las escenas marginales que tienen

escasa o nula elección?, y nos dirá que si no aparecen en el compartir

voluntario habría que instigarlas, para que emerjan en el

espacio psicodramático; me parece, por lo menos sorprendente,

el enfoque que da cuando habla de psicodrama vertical ascendente

si aceptamos la fantasía y la imaginación, al mismo tiempo

que subraya el poder de la conversación, de la narración que

sumado a la acción es lo que va a configurar el trabajo psicodramático

sistémico.

Ernesto Fonseca con su “resetear”, da una vuelta a la idea que

podemos tener sobre la finalidad de la sesión psicodramática. Su

visión de salir para volver a entrar, nos hace pensar y nos lleva a

la frase: “hay que alejarse para poder acercarse de otra manera”.

Fonseca nos recuerda que una forma de poner los conflictos

fuera es des-dramatizándolos para lo cual es útil el dramatizarlos.

Pablo Población, en su artículo, intenta atrapar ese momento

que siendo diferente al tiempo en sí, lo va a relacionar con la

vivencia, vivencia que conlleva un cambio que nos va a conectar

con algo nuevo en sí mismo, como efecto de un caldeado

que va a poner en juego un drama interior, posibilitando que la

espontaneidad promueva esa creatividad que lleva al cambio.

¿Cambio subjetivo para los psicoanalistas? El artículo termina con

un rastreo por las prácticas mágicas de los brujos, la filosofía zen,

la filosofía moderna y el saber más tradicional para terminar con

la neurofisiología.

Luis Núñez y Clara Romero, Marisol, Rafa y Alma y Carmen Ripoll

y Teresa Hermida nos cuentan su particular experiencia en diferentes

grupos. Los primeros, Luis y Clara, desde la Educación Emocional

en una escuela de bachillerato, donde llegan a la conclusión

de que el empleo de “técnicas artísticas”, especialmente

las técnicas dramáticas, contribuyen en la promoción y mejora

de los procesos expresivo-comunicativos e interaccionales de los

sujetos. Los segundos nos comentan las observaciones de los participantes

del taller, del cual dieron cuenta en el anterior número

de Speculum; y Carmen Ripoll y Teresa Hermida nos narran algo

de su experiencia en un taller de psicodrama, la primera desde la

óptica freudiana, la segunda desde la moreniana.

Hay que agradecerles su valentía y honestidad a la hora de compartir

algo de sus sensaciones, emociones y vivencias en su propio trabajo.

En el tramo final, Luis Álvarez, atendiendo a la persona como

un sistema complejo adaptativo en donde cuerpo y medio

se interpenetran para formar un todo unitario modulado por la

conciencia, nos comenta que para los terapeutas es este un

enfoque adecuado, porque conecta con el hombre de carne y

hueso, con lo que realmente interesa y preocupa a las personas

tanto sanas como enfermas. Evidentemente será esta una

pronunciación no exenta de críticas, ya que el autor va a poner

todo el énfasis en la comprensión de la conciencia, aduciendo

además que esto es fundamental para entendernos a nosotros

mismos y para diagnosticar a pacientes que padecen cualquier

tipo de problema psicológico, psiquiátrico o neurológico.

Esther Marín, y como el que nos desea unas buenas noches, nos

va a contar un cuento, que como ella dice lo escribió en luna

llena: “El deseo en la escena dramática de Caperucita Roja.

Enrique Cortés
Director de Speculum

 

 

 

 
 
 




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